Fumar era un placer.
Fumar es un placer prohibido. Cada día la prohibición se hace más rigurosa. Pero nada es nuevo. Rebuscando en las efemérides uno se encuentra castigos sumarísimos para los fumadores. Así, por ejemplo, Amurates IV, sultán de Turquía, mandaba desorejarlos en público y el zar de Rusia emitió un edicto por el que se supo que a los fumadores se les amputaría la nariz. Y se les amputaba, pero ni por esas. Desnarigados y desorejados, la gente siguió enganchada al cigarrillo. Ahora, más que castigos físicos, los mandatarios del mundo pretenden meter miedo en el cuerpo con la publicidad. En Canadá, en algunas cajetillas cuya imagen ocupa el 50% aparece la fotografía de una dentadura con cáncer en las encías. Y en Francia, una campaña publicitaria ha sembrado el pánico recientemente. Un contestador, preparado para recibir 50.000 llamadas por hora, quedó bloqueado tras la emisión de un anuncio en las siete principales cadenas del país: “Aviso a los consumidores: restos de ácido cianhídrico, de mercurio, de acetona y de amoniaco han sido descubiertos en un producto de consumo corriente”. Se hablaba, naturalmente, del tabaco.
Fumar es un placer prohibido. Cada día la prohibición se hace más rigurosa. Pero nada es nuevo. Rebuscando en las efemérides uno se encuentra castigos sumarísimos para los fumadores. Así, por ejemplo, Amurates IV, sultán de Turquía, mandaba desorejarlos en público y el zar de Rusia emitió un edicto por el que se supo que a los fumadores se les amputaría la nariz. Y se les amputaba, pero ni por esas. Desnarigados y desorejados, la gente siguió enganchada al cigarrillo. Ahora, más que castigos físicos, los mandatarios del mundo pretenden meter miedo en el cuerpo con la publicidad. En Canadá, en algunas cajetillas cuya imagen ocupa el 50% aparece la fotografía de una dentadura con cáncer en las encías. Y en Francia, una campaña publicitaria ha sembrado el pánico recientemente. Un contestador, preparado para recibir 50.000 llamadas por hora, quedó bloqueado tras la emisión de un anuncio en las siete principales cadenas del país: “Aviso a los consumidores: restos de ácido cianhídrico, de mercurio, de acetona y de amoniaco han sido descubiertos en un producto de consumo corriente”. Se hablaba, naturalmente, del tabaco.

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